Recuerdo que de chavito mi padre comenzó a llenarme la cabeza de ideas –que en ese entonces no se sabía, o al menos yo no conocía el término- joven emprendedor.
Como todos aquellos clasemedieros que asistimos a las escuelas cercanas al aeropuerto, aprovechábamos los dos minutos de ruidosa estela aeronáutica que dejaban los poderosos Mac Donell Douglas 80 de Mexicana pintados con una línea dorada al centro, para ofrecer nuestra desbandada de productos dentro de las mochilas: ricaletas, bubli bubli y cajetosos kori eran mercancía de compra-venta en el salón de primaria.
Mis padres me dotaban de bolsas llenas de vero manitas y paletas de pepsi cola (que si existieron y no fueron un mito urbano) para sacarle el dinerito a mis compañeritos del salón. Además, me dotaba de 4 monedas de 100 pesos (que en ese entonces tenían a Don Venustiano Carranza en el anverso) para dar “cambio”.
Pero era yo re pendejo para los negocios.
Ya regresaba del salón luego del recreo y me acordaba que debía de provechar el mismo pa vender, no para jugar. Cuando regresaba, ya me habían vaciado la mochila, y hasta los lápices.
Ademas tenía un tío que hacia millonadas con ‘maquinitas’… así que debía poner algún negocio en chinga. Y los que puse (algunos en mi mente y otros que si funcionaron alo largo de mi vida, fueron:
-Poner un centro de maquinitas (videojuegos) cerca de mi casa.
-Vender láminas de dibujo técnico en secundaria.
-Poner un lavado de autos con chicas en bikini que lavaran un auto y que mi amigo el que le gusta la música house
-Vender chicharrones ‘para la causa’ en la FCPyS
-Tomar fotografías de XV y Bodas, a las que a la mera hora me daba hueva ir.
-Tener una flotilla de taxis de lujo, con todo y choferes de corbatita negra y camisa blanca.
-Vender tortas ‘Gourmet’ afuera de mi ultima exchamba.
Ahora, cualquiera de estas ideas me rondan la cabeza nuevamente.
lunes, 24 de noviembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Mira amiga, lo que te escribió Rosa...
Que paren las prensas, chinga, que todos están escribiendo mal tu nombre..
pero eso no importa, impoorta que todos te llevemos en el coraz{on y nos expresemos contigo, con el unico medio que sabemos: los medios.
si allá en el cielo tienen laptops (y ojalá sean mac) quizá puedas leer esto.
Ya se comunicaron conmigo los que se tenían que comunicar de la fac, y estamos a la espera de verte por última vez en la tierra.
pero eso no importa, impoorta que todos te llevemos en el coraz{on y nos expresemos contigo, con el unico medio que sabemos: los medios.
si allá en el cielo tienen laptops (y ojalá sean mac) quizá puedas leer esto.
Ya se comunicaron conmigo los que se tenían que comunicar de la fac, y estamos a la espera de verte por última vez en la tierra.
Adiós Norma 'Aguinaga' (que no, chingada madre, ¡es Aguíñiga!)
Cuando crees que todo está bien, alguien por allá arriba nos juega una pequeña broma, para reacomodarnos, para hacernos recordar que él es el que manda, y no nosotros.
Yo sé que mi amiga se ganó el pase directo al cielo, y que seguramente se ha reunido con el amor de su vida: El buen Miguel.
Norma Angélica Díaz Aguíñiga, gracias por todo.
Terminaste tu labor en la tierra, ahora ve a descansar en Paz.
4 de noviembre de 2008.
Yo sé que mi amiga se ganó el pase directo al cielo, y que seguramente se ha reunido con el amor de su vida: El buen Miguel.
Norma Angélica Díaz Aguíñiga, gracias por todo.
Terminaste tu labor en la tierra, ahora ve a descansar en Paz.
4 de noviembre de 2008.
martes, 4 de noviembre de 2008
¿Quién es la wera?
Agradezco a la banda que se ha prestado en postear en el mail, así como quienes se han molestado en averiguar en cientos de cartas llegadas ahasta esta h. redacción sobre la foto anterior posteada. Bueno pues, les diré algo:
Entre holandesas, alemanas, noruegas y una que otra rumana aparecida a las afueras del museo de antropología, me encontré a la Wera. Porque uno puede pasar y gritar ‘wera’ y solamente la que es –de corazón- voltea. Y ella lo hizo. Ni modo. Bautizo de ahora en adelante, para la profanadora de imagen, de oficina y de apodo.
Entre holandesas, alemanas, noruegas y una que otra rumana aparecida a las afueras del museo de antropología, me encontré a la Wera. Porque uno puede pasar y gritar ‘wera’ y solamente la que es –de corazón- voltea. Y ella lo hizo. Ni modo. Bautizo de ahora en adelante, para la profanadora de imagen, de oficina y de apodo.
lunes, 3 de noviembre de 2008
viernes, 24 de octubre de 2008
La era inherente
1.
En este tiempo, El atleta del Sillón cambió de coche, cambio de trabajo y de vida. El asunto fue tan intrascendente que no se dio cuenta hasta que todo había sucedido: el ritmo lo ha cambiado y ahora, el recuerdo es lo único que queda.
Sin embargo, consta que no ha cambiado de actitud ni de usanzas –su nuevo trabajo lo obliga a usar traje y corbata, disfraz de vende aspiradoras a domicilio- y extraña a sus viejos amigos del trabajo, a su antigua jefa , a su otra antigua jefa… a todo.
2.
Ese día que salió por la puerta principal, recordó la primera vez que llegó a esa vieja casona que por 3 años le enseñó más que cualquier otra escuela que en la que haya estado. Temblando de miedo, extendió su sudorosa mano para saludar a quien sería su nuevo-primer jefe. En dos segundos, la mente del entonces pequeño e indefenso atletita del sillón imaginó que su nuevo jefé sería como el jefe de redacción de Spiderman. Pues algo así. Qué chingadera – pensó para sus adentros. Y luego para sus afueras. Pero de pronto comprendió la filosofía y total que aprendió mucho del buen cabrón ese, que todo mundo odió, el aprendió a tratarlo y comprenderlo con cariño.
3.
Cuando el atletita del sillón creció como una planta en maceta de conocimientos, la maceta le quedó chica. La primera despedida fue casi una transición amable: nuevo trabajo , nuevo jefe, misma escuela. Casi como cambiar de grado. Per o como en cualquier cuento pinche de niños pinche, los ogros se comieron a caperucita, la abuela se quería coger al duende en el bosque y todo valió madres.
4.
Y ya para terminar con tanta poesía digna de cualquier espantoso libro de Corín tellado, les dejo el view de mi nueva oficina. Aquí dicen que van a remodelar pronto.
PD. Si, me quedé muy clavado con el final del libro Mi pasión, de Joserra… ya les prometo leer menos y ver más tele.
En este tiempo, El atleta del Sillón cambió de coche, cambio de trabajo y de vida. El asunto fue tan intrascendente que no se dio cuenta hasta que todo había sucedido: el ritmo lo ha cambiado y ahora, el recuerdo es lo único que queda.
Sin embargo, consta que no ha cambiado de actitud ni de usanzas –su nuevo trabajo lo obliga a usar traje y corbata, disfraz de vende aspiradoras a domicilio- y extraña a sus viejos amigos del trabajo, a su antigua jefa , a su otra antigua jefa… a todo.
2.
Ese día que salió por la puerta principal, recordó la primera vez que llegó a esa vieja casona que por 3 años le enseñó más que cualquier otra escuela que en la que haya estado. Temblando de miedo, extendió su sudorosa mano para saludar a quien sería su nuevo-primer jefe. En dos segundos, la mente del entonces pequeño e indefenso atletita del sillón imaginó que su nuevo jefé sería como el jefe de redacción de Spiderman. Pues algo así. Qué chingadera – pensó para sus adentros. Y luego para sus afueras. Pero de pronto comprendió la filosofía y total que aprendió mucho del buen cabrón ese, que todo mundo odió, el aprendió a tratarlo y comprenderlo con cariño.
3.
Cuando el atletita del sillón creció como una planta en maceta de conocimientos, la maceta le quedó chica. La primera despedida fue casi una transición amable: nuevo trabajo , nuevo jefe, misma escuela. Casi como cambiar de grado. Per o como en cualquier cuento pinche de niños pinche, los ogros se comieron a caperucita, la abuela se quería coger al duende en el bosque y todo valió madres.
4.
Y ya para terminar con tanta poesía digna de cualquier espantoso libro de Corín tellado, les dejo el view de mi nueva oficina. Aquí dicen que van a remodelar pronto.
PD. Si, me quedé muy clavado con el final del libro Mi pasión, de Joserra… ya les prometo leer menos y ver más tele.
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